23 septiembre, 2017

Sendas de Logroño (10 ciclistas)


17 de septiembre de 2017
Distancia: 36km
Desnivel acumulado: 586mt
IBPindex: 33

Crónica por Miguel Angel 

Luis, Pablo, Tonho, Igor, Pepe, Javi Bartolo, Miguel Angel, Dieguito, Rafa, Santi

En lo más profundo del sueño, mi pulsera empieza a vibrar, son las siete de la mañana, uf que sueño, me hago el remolón y me vuelvo a dormir, al cuarto de hora vuelve a vibrar, esta vez mientras me voy espabilando voy sopesando las opciones que se me pueden acontecer esta mañana, que si hacer alguna labor en casa, pasar el aspirador, reñir con la familia y la más determinante, si no aprovecho hoy que puedo salir, me voy a estar arrepintiendo todo el día, así que, ya con el tiempo justo me preparo para ir a la cita dominguera de Las Gaunas, esta vez a las ocho de la mañana.
Sorpresa cuando llego, tres minutos antes de la hora, no hay nadie, lo que me hace mirar la hora de nuevo, en esto que aparece Toño,  Igor y Pablito, me dicen que estarán en la cafetería haciendo tiempo, no sabía que había dos quedadas, así que de repente aparecen todos los que vamos a salir en esta mañana, eso sí,  un poco fresca que según vaya saliendo el sol nos irá calentando el ambiente.
La ruta de hoy tratará de coger gran parte de las sendas que transcurren entre Logroño y El Cortijo, así que no nos separamos mucho de la ciudad, lo cual agradezco, ya que mi estado físico es lamentable y si hubiera sido de esas que buscan la montaña  lo más seguro que me hubiera quedado sin fuerza alguna para el regreso, hoy al fin y al cabo siempre puedo regresar a casa aunque sea arrastras.

Para no liarme enumeraré las sendas que hicimos, así que allá voy:
Cuesta del huevo, nombrada así porque casi a un ex componente del equipo, (ahora se dedica a labrarse el futuro), casi pierde un  ídem,  salimos de Logroño por la zona de Valdegastea, por una cortita senda de apenas unos  700 metros que nos deja en el cruce con el camino viejo de Fuenmayor, para hacer una pequeña subida al viñedo que hay en la planicie de su cima, una vez arriba hacemos una pequeña incursión de bajada, para ahora sí,  meternos en la senda que flanquea el monte, un pequeño tiempo de espera hasta ver a Pablito, que cogió por equivocación una de las múltiples posibilidades que se te presentan al hacer las sendas que se entrelazan, una vez resuelta la situación rodeamos el picacho que está preparado para que los chavales gocen con sus peraltes y montículos a forma de circuito, finalizando con una fuerte rampa con su posterior bajada que nos deja en el camino Viejo de Fuenmayor.

Con lo bien que me venía que el cambio de Rafa se saliese de vez en cuando para no perder comba, va Dieguito y se lo repara, joder, ahora hay que tirar un poco más.
 Cuesta de los cerdos, cuyo nombre se le atribuye por existir una granja de cerdos en semi-libertad, que por cierto, la granja sigue existiendo pero de los animales hace tiempo que no se les ve el rastro.
Me da vergüenza ponerlo en la crónica, pero las cosas son así de duras, me tuve que bajar dos veces, (2), en la cuesta, el caso que se sube bien, pero soy incapaz de manejar el manillar y llevarlo por donde quiero.

 Esta cuesta nos deja a la altura de las antenas de Radio Rioja, saludando al árbol de Javi Bartolomé, hace tiempo este árbol fue testigo de las travesuras de los jornaleros de las viñas adyacentes, así de la existencia de restos de botellas rotas, que fueron a parar a la rueda delantera de Javi, contra lo cual no se pudo hacer nada, por lo que  tuvo que volver a casa antes de tiempo  para grata sorpresa de su familia que le esperaba para hacer una lavadora y un poco de plancha.
Bajada de las Antenas, la primera parte es la que va desde las antenas hasta el camino que luego una vez asfaltado va hasta el pueblo, podemos decir que fácil y la segunda parte en la que la existencia de dos o tres escalones la hacen un poco más técnica, bueno para quien baja bien no existen ni escalones ni piedras, ni siquiera existen los frenos.
Como es costumbre no pude eludir las críticas a mi actuación, en las que no me bajé ni un momento de la bici, y es que ni siquiera me subí, que aburridas iban a ser las rutas de los domingos sin esas pequeñas riñas, y que razón no falta, eh, Santi?

Ahora atravesamos El Cortijo y tomando dirección del puente Mantible, a unos metros de pasar por el puente que sortea el antiguo trazado de la vía del tren, transformado hoy en día en vía verde, nos regocijamos en la siguiente senda.
Senda El rincón, y es que no sé qué nombre ponerle, pero el monte en forma de pirámide que está en el meandro que hace el río Ebro lleva ese nombre, esta senda sigue recordándose por la sutil manera que empleé en su día de finalizar su recorrido, todavía tengo piedrillas en las manos.
Volvemos a El Cortijo, y esta vez nos dirigimos  hacia la presa, pero no, antes de empezar a bajar tomamos un camino hacia la izquierda, camino de Valdeguinea, este camino está marcado con los mojones de una de las rutas ciclistas que hay alrededor de Logroño.
Buen camino con un pequeño sube y baja en el que no puedo hacer otra cosa que ver alejándose a Rafa (hermano de Luis), seguimos hasta llegar al camino viejo de Fuenmayor, pero a medio camino entre Fuenmayor y Logroño.

Desde el alto vemos las vistas de un Logroño desperezándose de una noche de fiesta, bajamos como medio kilómetro para girar bruscamente a la derecha, hacia el campo de tiro de la G.C.
Senda del campo de tiro, esta senda la cogemos después de que el camino nos deje en una pequeña construcción a modo de casa de aperos, esta senda como su nombre indica pasa por encima del campo de tiro que usa la G.C. para sus prácticas, el recinto está convenientemente vallado, pero me parece que en los días de prácticas el acceso por esta senda esté prohibido por razones obvias.
Se me está acabando el papel, así que voy a ser más breve en las descripciones.
La senda descrita anteriormente nos deja en la parte superior del Burro de Oro, flanqueamos el viñedo que hay en su altiplanicie y desembocamos en las senda de los bloques.

Senda de los bloques, esta senda recibe su nombre a los bloques de piedras amontonados que debieron formar parte de alguna construcción y que fueron amontonados en este paraje, senda que no es complicada pero que te obliga a casi sentarse en la rueda de atrás, unos pequeños repechos, y después de un reagrupamiento, bajamos hasta casi la estación de servicio de La Grajera, unas pequeñas senditas por la zona nos deja en un viñedo en el cual hacemos dos grupos, unos deciden perderse la maravilla de pasar por un canal que será próximamente soterrado con tubos, en las que Pepe no se cansó de contarnos lo maravilloso y exclusivo del paso, el cual próximamente no se podrá realizar, y otros, entre los que me incluyo, que no hicimos ni caso a las indicaciones de Pepe, y es que fastidia volver hacia atrás para al fin de cuentas llegar al mismo sitio.
Seguimos dirección Logroño, pero a la poca distancia giramos a la izquierda para bordear  un seco canal y volviendo hacia la caseta de labranza nombrada anteriormente, nos disponemos a hacer la última senda del día.

La senda de Yagüe, supongo que se llamará así, su destino la entrada a Logroño por éste barrio poco a poco más integrado en la ciudad.
Esta senda de 2,4 kilómetros la voy a calificar como rápida y muy divertida, sin ninguna complicación en la que vas cogiendo velocidad según vas avanzando por ella.

Ya en Logroño, nuestro amigo Tomás (el pastelero), nos ofrece en su obrador  unas riquísimas rosquillas y tejas regadas con un buenísimo  y fresquito zurracapote, una vez que dimos con las existencias de su generosa ofrenda y de ver la peculiar puesta en marcha del  microondas  que yo equivoqué con una televisión de culo, nos fuimos a tomar un café para echar unas risas y charlar de la salida de hoy.

Un buen día y acertada ruta, no me arrepiento lo más mínimo de mi pequeña incursión en la salida dominical, intentaré ponerme en forma y nos vemos en otra, gracias amigos.


17 septiembre, 2017

Btt de Nieva 2017



10 de septiembre de 2017
Distancia: 57km
Desnivel acumulado: 1700mt
IBPindex: 164

Crónica por Santi 



IBPindex:
Crónica por Santi “El Nuestro”
Ya ha pasado un año de mi primera participación en la Btt Nieva de Cameros. La primera edición me sorprendió el recorrido y la gran participación de todos los vecinos en la marcha, así que sin pensarlo dos veces este año ahí estoy en primera fila para disfrutar de este evento.
En estas cicloturista los momentos iniciales son muy especiales. La mayoría de los participantes son amigos o como mínimo conocidos de este mundillo. Así que entre saludos y chascarrillos la espera a la salida se pasa volando. Tengo que reconocer que este rato es parte del encanto de estas cicloturistas “familiares”.
Centrándonos en la marcha, el día comienza frio, un cielo amenazando lluvia y un comentario generalizado, “pues como llueva no salgo, con este tiempo lo mejor es ir a almorzar” todos sabemos que aun que caigan chuzos de punta no nos quedamos en casa ni locos. Así que a las 9 en punto y con una fina lluvia ahí estamos todos dispuestos a recorrer la ruta que nos tienen preparada esta gente de Nieva.
La salida ya se hace cuesta arriba, por un camino ancho vamos ganando altura para girar a la izquierda y comenzar a bajar en dirección al GR de Ortigosa pero en esta ocasión no llegamos y un poco antes de nos vamos a la derecha para atravesar unas praderas y llegar al Rasillo. Cruzamos x medio del pueblo y por Senda Cuevas vamos a Ortigosa. La primera parte es un sendero en subida, esta subida es muy muy dura y la bajada al pueblo está muy peligrosa, es unja bajada con mucha piedra y con la lluvia que ha caído se hace muy complicado dominar la bicicleta.


Pasamos el pueblo y continuamos por una pista fácil de andar y con poco desnivel, es de los pocos tramos por pista y fáciles de andar. Parece que la organización tienen remordimientos x meternos x pista que pronto nos desviamos por una senda con algún paso complicado que me hacen pasar algún obstáculo con la bici de la mano. Con esta tónica llegamos a Peñaloscintos.
De este punto vamos dirección Villanueva, este tramos trascurre por el GR y el terreno es muy parecido al que nos llevó a Peñaloscintos. Sendas con pasos complicados pero disfrutamos de lo lindo superando este tramo de la ruta. Cruzamos Villanueva, vamos dirección Pradillo pero sin llegar giramos a la izquierda para coger un camino que nos lleva hasta Montemediano, atravesamos el pueblo y llegamos a nuestro punto de partida. Aquí completamos un bucle impresionante por los senderos y vistas de ese pequeño paraíso de la Btt.

Completado la primera parte de la ruta nos enfrentamos a la segunda parte. Esta segunda y última parte del recorrido es la más dura sin duda alguna. Bordeamos Nieva y cogemos un camino que nos lleva hasta la cima del Serradero. Esta subida de unos 5 Km empieza suave, como queriendo engañarnos de lo que esconde en su parte final. Poco a poco vamos ganando altura con facilidad, el camino es ancho, el desnivel muy sabe pero como si se tratara de una maldición poco a poco va aumentando el desnivel y a mayor desnivel peor terreno encontramos para superarlo. Los primeros repechos los haces casi casi disfrutando, ves que la subida es dura pero la superas con cierta facilidad pero poco a poco va desapareciendo el camino y se convierte en una pradera de piedras y como ya he dicho antes a mayor desnivel pero terreno y así pasa, en el momento que desaparece el camino hay que superar el mayor porcentaje de toda la subida. Bueno con mucha pena y poca gloria llegamos a la cima. Hacemos un cumbreo que nos lleva hasta la joya de esta marcha “La Mohosa”. Esta senda es conocida por casi todos los aficionados al Btt. Es una senda que te hace sentir sensaciones en bicicleta que muy pocos tramos te pueden hacer sentir. Una bajada noble, peraltada en todas sus curvas, algún tramo complicado pero que se deja domar y te permite ir muy rápido y subir la adrenalina a límites insospechados.

Esto se va acabando y ya solo queda la subida a la Cumbrera, esta subida se hace por pista pero la fatiga de las piernas es muy grande y lo que al principio se subía con una gran alegría a estas altura se atraganta bastante, sabedores que es la última subida gastamos la última bala y con la satisfacción del trabajo cumplido nos tiramos dirección Nieva pero teniendo que cruzar alguna pradera con una hierba especia que atrapa las cubiertas de nuestras bicis como si les perteneciera y no quisiera verlas rodar.
Sin más llegamos a Nieva. El recibimiento es impresionante, que cantidad de gente animando, Dios, se te ponen los pelos como escarpias. Después del trabajo cumplido nos reciben con un preñao de órdago, el tamaño es industrial, se rumorea que hace unos años uno tipo fue capaz de comérselo entero. Bueno yo lo intento pero tengo que reconocer que no puedo con todo el ágape y tengo que deshacerme de los restos disimuladamente.

Poco a poco vamos llegando los participantes de esta aventura y tengo que decir que las sensaciones son muy parejas, todos con los que hablo han terminado la marcha encantados de pasar una mañana en buena compañía y recorriendo unos parajes difíciles de pensar que pueden estar tan cerca de nosotros y ser tan desconocidos para una inmensa mayoría. Yo hoy me he sentido afortunado al descubrirlos



14 septiembre, 2017

Mastines-La Plana-Bosquecillo-Quemada (7 Ciclistas)


10 de septiembre de 2017
Distancia: 54km
Desnivel acumulado: 980mt
IBPindex: 74



Crónica por Javi

Víctor, Toño, Pepe, David, Chuchi Morales, (dos amigos de Chuchi) y el aquí presente “Javi”.

Son las 6,45h., el despertador cumple su cometido, resuena en mis oídos un sonido estrepitoso, molesto, miro de reojo hacia él y me pregunto “no puede ser” “¿ya es la hora?”, “pues arriba”, como dice el refranero sarna con gusto no pica. Quizás para otros menesteres me hubiese hecho el remolón y cómodamente me hubiese dado media vuelta buscando el acomodo en tan grata estancia. Sin embargo y tratándose de un hobby al que damos nuestros ratos de ocio compartiendo experiencias y pedaleos, no me resulta doloroso, todo la contrario, es un día que espero con cierta ansiedad, son muchas las experiencias que compartimos, unas veces de resignado sufrimiento, pero todas de ellas con agradables momentos.

Como cada día en la gasolinera de las Gaunas toca formación, David protestando, “que si es demasiado pronto”, “que qué prisa tenemos”, bueno, un sin vivir. Saca el teléfono y me indica, “te ha tocado”, “te ha tocado”, pues nada, ahí va la crónica:
Debo de decir que por no hacer la crónica sería capaz de fingir una lesión o cualquier otra excusa que resultase un tanto creíble, pero ¡bueno¡ resignación y buenos alimentos…


Emprendemos camino hacia Sorzano, la mañana fresquita pero clara, inmejorable para el cometido al que nos prestábamos, con ritmo alto, al parecer alguno tenía prisa, pasamos las bodegas de Lardero para afrontar el primer calentón de la mañana, en la cuesta de la vacas el pelotón se estira, una vez arriba un pequeño parón para comprobar si alguno se ha quedado rezagado, comprobando que nadie haya sufrido contratiempo alguno y se ha quedado por el camino, continuamos.

Victor comenta que el track va por el camino del velcro, un camino que pica hacia arriba con mucha hierba larga, el cual demanda de todo nuestro poderío empujando contra los pedales. Antes de llegar al camino y meternos a la derecha paramos a reagrupar nuevamente, siendo en ese punto donde los amigos de Chuchi deciden marcharse separándose del grupo inicial, nosotros decidimos continuar con más tranquilidad hacia nuestro punto de destino, cargamos nuestros depósitos del buen agua del lugar y caminito hacia arriba hacia el campo de futbol, de todos es conocido el dichoso camino, piedras y piedras hasta la portilla, “es lo que hay”, “todo no va a ser un camino de rosas”, como siempre digo, “somos los guerreros del pedal”. Bajamos hacia el cruce con dirección a Castañeres, la bajada es rápida, el terreno se muestra húmedo y a la altura del cañón asoman dos considerables ríos con abundante agua.



Llegamos a la primera portilla donde nos encontramos con el dueño de una finca en su vehículo, el cual y muy amablemente se brinda a cerrar él mismo la portilla una vez que la hallamos franqueado. Continuamos hacia Castañares después de un pequeño tramo de carretera y giramos comenzando la subida, con anterioridad habíamos quedado en
meternos hacia la derecha en el segundo cruce pero tres de nuestros más intrépidos secuaces se pasan de largo, y como siempre una pequeña discusión, amigable claro, “que si ya te he dicho”, “ que si tal”, “que si cual”… 


Bueno, ascendemos hacia la senda de la Plana, la subida está en perfecto estado, una alfombra podríamos decir, pero aun así alguno en la primera rampa hace la patineta, completamos la subida para enlazar con unas sendas que saldrían a una de las pistas que suben hacia Moncalvillo.





Paramos a comer algo, nuestros sofisticados engranajes requieren de nutrientes e hidratación, y como siempre esa foto que inmortaliza el momento. Continuamos por la pista siempre en pendiente y quieras que no, pero se hace dura, terminamos la pista y salimos a un cortafuegos, saltamos la alambrada que lo delimita, continuamos con un poco más de senda, con un poco más de pista y llegamos a la pradera que nos llevara a la senda del Bosquecillo, conocida por todos nosotros, estrecha, con muchas piedras pero a la vez encantadora.

 Salimos de la senda reagrupados comenzando el deseado descenso por el camino nuevo girando a la izquierda para llegar al campo de golf de Sojuela, desde allí por el camino de siempre hasta la cuesta de las vacas haciendo la trialera del montecillo quemado, en ese punto Toño nos deleita con una caída muy aparatosa, afortunadamente sin consecuencias, por fin llegamos a Logroño, el almuerzo nos esperaba, nos lo habíamos ganado.

En resumen, una grata mañana, inmejorable actividad en inmejorable compañía.
Hasta la próxima, amigos.

07 septiembre, 2017

Villoslada 2017 (15 Ciclistas y Chuchi)

3 de septiembre de 2017
Distancia: 40km
Desnivel acumulado: 1312mt


IBPindex: 124

Crónica por Pepón.


LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.


Dieguito, Tony, Israel, Dalmau, Toño, David, Javi “yatedigo”, Pepón, Santi, Ernesto, Igor San Juan, Lolo, Eduardo, Vitin, Javi”Viniegras” y “Chuchi”.

Ya estamos de nuevo en el Parque Natural de Sierra Cebollera. Es una fecha escrita con negrita en el  suculento calendario de rutas de la cuadrilla de ANDANZAS EN BTT y los amigos responden a la cita con la misma incertidumbre que tiene un niño el día de Reyes pues el recorrido suele ser una incógnita y recelan de lo que les va a deparar la mañana.

Suelen temer un poquito a la dureza, al kilometraje y a la dificultad técnica con que se van a encontrar en la jornada pero nada puede justificar ese temor ya que a la conclusión se suelen encontrar con una ruta que les deja casi a la mayoría de los participantes del todo satisfechos. Se me olvidaba, también temen a la temperatura de las duchas.

La verdad sea dicha que yo pongo todo mi afán en que la ruta sea del agrado de la cuadrilla y de que la jornada salga en todos los aspectos lo más bella posible, creo que esta vez por los rostros que revelaban también se ha alcanzado el objetivo.

Bueno, ya sin más preámbulos voy a intentar describir lo que aconteció en la jornada, que sinceramente me parece que no fue poco.
Esta vez con puntualidad suiza nos encontramos en el lugar de cita en Logroño la mayor parte de los participantes. Allí estábamos” los Vitines, los Bartolos, los Israeles, los Jabalíes, los Tonys, los Toños, los Santis, los Davices, los Igores, los Dieguitos y los Pepones de costumbre”. Sin apenas darnos el conmovedor “pasamanos” tomamos dirección Villoslada y para las 7’30 estábamos en lugar de inicio. Nada más llegar algún componente fue a dejar su particular “aroma de Oriente” tras los troncos del aparcamiento, se conoce que la cena turca le movió las tripas durante el desplazamiento aunque hay que tenerle en cuenta que esta vez lo hizo con enorme pulcritud, otras veces ha sido más escandaloso en sus menesteres.

En unos minutos aparecieron los participantes de Las Siete Villas, Lolo, Javi y el “ventrosino” Ernesto, una representación de autentico lujo. Todo iba sobre ruedas pero no era normal tanto primor y de repente sonó un teléfono y… ¿Quién podía ser si no? Pues un habitual de este tipo de hechos, el representante de las tribus del este, nuestro amigo Dalmaú (bastante hemos hablaú).
-¡Hay que pensaba que estabais en Ribabellosa!
-¡Esperadme un poquito que ya llego!
Decía con voz melosita.
 Y así hicimos… ¡qué pena de mocete!


La verdad es que se presento rápido aunque este componente también tenía que dejar su particular “aroma de la Tramontana” y todos esperamos a que el muchacho finalizara la faena, se subiera el culotte y nos diera el permiso para tomar la salida. Después de meterle prisa dio por terminado el bordado y con su beneplácito comenzamos la correría.

PRIMER CUARTO DE LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.
Llenamos los bidones y enfilamos La Vía Romana en dirección hacia La Laguna de la Nava, es decir en sentido contrario a como lo perpetrábamos habitualmente. Sin dejar aun la cuesta de hormigón se nos unió una participante más, Chuchi, oriunda del lugar donde cumplíamos  el acontecimiento y que con su bonito uniforme naranja nos deleito toda la mañana con su compañía. Incluso debo de reconocer que por momentos pensaba que se sabía el recorrido a realizar. Sin afán de criticar, no es que anduviera mal, tenía cierto nivel sobre todo cuesta arriba pero le pasaba como a esos bikers carreteros que cuando comienzan con las ruedas gordas no bajan un pijo y suelen entretener la marcha aunque esta ni con mucho llegó a los niveles de tardanza descendiendo que poseen “Fernando el Mudo” y “Marcelo la rémora sudamericana”, (no confundir con la otra rémora).

Ya todo el pelotón al completo anduvimos la vía con la consabida carga de pericia que requería la zona. Se puede subir la mayor parte montado y apenas tiene una zona en la que la dificultad no te deja circular, el resto y sobre todo en bajada es una gozada por lo bien que se puede “pilotar”. Esta vez transitamos un trozo de senda inédita para nosotros en esta trayectoria que nos hizo gozar por su hermosura y su benevolencia y que nos llevó hasta la carretera de Soria satisfechos al máximo.


 Cruzamos la carretera y por otra bonita senda subimos hasta Lumbreras. De momento todo iba sobre ruedas, no más que alguna coreada “patineta” fue lo único que se puede reseñar como percance y ya en el pueblo nos dirigimos por asfalto hasta el pequeño poblado de El Horcajo. No nos quedo otro remedio que tomar la carretera pues el sendero que se dirige a la aldea por El Hoyo es impracticable por su zona de inicio y después de rastrearla con anterioridad decidí que lo mejor era tomar la decisión generada.

Nos vino bien el benévolo asfalto para relajarnos y dedicarnos a charlar mientras subíamos la suave cuesta y que nos llevo a la fuente del pueblito para tomar el primer refrigerio de la jornada. Daba gusto ver a los amigos, la fuente les gusto y sentía la sensación de que se lo estaban pasando bien por sus risueños semblantes y por su expectación por la dirección a seguir, todo ello a pesar de la dureza técnica que nos hizo desgastarnos en el primer cuarto de la ruta.

SEGUNDO CUARTO DE LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.
Partimos de El Horcajo por el sendero que se dirige a San Andrés (un pueblo que ni con mucho llega a la belleza de San Bartolomé, Montalvo en Cameros y por supuesto a Abizanda).
Este sendero es una maravilla porque no tiene ninguna dificultad y la hermosura de su paisaje lo hace más que ameno y totalmente recomendable para la práctica de nuestra afición. Da gusto circular por sus praderas y por sus sendas perfectamente delimitadas.

 Un par de asuntos fueron lo único reseñable de esta zona, uno de ellos fue que a Chuchi (la de Villoslada) le dio por correr un encierro con las vacas pero al revés, es decir, ella por detrás y las vacas por delante y a fe que tuvo su emoción y agitación.
-Aurrera, aurrera.
Le animaba “la bala de Euskadi” que estaba disfrutando como un loco.
-No hagas el tonto Chuchi que no te esperamos si te quedas atrás
 Le gruñía yo, y lo cierto era que esa hembra iba un poco a su puta bola aunque siempre volvía al cobijo del pelotón.

El otro fueron los improperios que nos dirigió Santi “el nuestro” con mucha razón pues nos pusimos a saltar un “paso de hombre” cuando a no más de tres metros teníamos una portilla por la que pasar sencillamente y sin necesidad de las comedias que estábamos haciendo. A veces somos un poco melocotones.

Atravesamos el bonito paraje de Las Fuentecillas y después de recorrer una pradera preciosa bajamos hasta San (Antonio) Andrés donde íbamos a tomar el segundo refrigerio de la mañana.
-Aquí me recordó por “primera” vez el amigo Amargasendas, que su encargado tiene una casa en este pueblo.
-¿No te acuerdas que lo vimos un año?
 Como se explica el jodido. Lástima que no hiciera todo montado, otra vez será.
Comimos, bebimos, vacilamos un poquito y arrancamos sin apenas dilación, nos esperaba un cuarto de ruta de los de armas tomar.


Como decía Chiquito “al ataquerrrr cobardes de la pradera”.
TERCER CUARTO DE LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.
De la misma placita partían las escaleras de bajada que nos llevaban a atravesar el pueblo y por carretera de descenso dar con la zona del pantano donde desemboca el río Piqueras.
Durante el descenso por carretera nuestra amiga Chuchi sufrió para seguir el ritmo y menos mal que el buen samaritano que es Israel tuvo a bien acogerla en su regazo y la ayudo hasta encontrar el terreno en que la “chica” se desenvolvía mejor. Creo que surgió una relación de amor a primera vista que dejo huella en el corazón del enamoradizo Isra, me temo que en esta ocasión la distancia hará olvidar tan agudo romance.

Siguiendo con la ruta advertí a la cuadrilla de lo que nos esperaba, una pista de apenas unos cuatro km. pero que nos iba a hacer dar todo por nuestra parte para llegar a la cima. Se tomo la decisión de que en un par de kilómetros paráramos  a reagrupar. Los “Santis”, “Tonys”, “Lolos” y”Davices” se pegaron un buen calentón y seguro que llegaron al descanso exhaustos como llegamos el conjunto. 


Otro tanto como lo que habíamos subido y estábamos en la cima pero “ostia” lo que tenía el camino. Era un rampón de los de verdad, duro, duro, duro. Se coronó la zona de La Pinilla y nos embelesamos con las vistas del parque que eran formidables, seguro que mereció la pena haber llegado hasta aquí por ellas y por lo verdaderamente interesante que nos aguardaba, el consiguiente descenso.


Vitín una vez acabada la ruta miro en el GPS y nos dijo que cuando empieza la zona digamos empinada, tiene un 29% de media con rampas de hasta un 37%, lo dicho un descenso de armas tomar, largo pero noble ya que no tiene ni un pequeño escalón pero en que todos tuvimos que dar el máximo de nosotros. Como tiraban las manos cuando llegamos abajo y como olían los frenos, echaban humo, pero que contenta estaba la cuadrilla y es que cuando dominas una bajada de estas características te sientes muy bien y plenamente satisfecho, alguno se mordía las orejas por su amplia sonrisa.

 Nos relajamos por un tramo bordeando el pantano y al cruzar el río Piqueras se puede decir que habíamos terminado el tercer cuarto de la ruta. Iban tan relajados los compañeros que incluso se pasaron el desvío ya que no pude indicarles pues me tuve que quedar un poco atrás para esperar a Chuchi que en este terreno volvió a sufrir, menos mal que la intención de Diego no la llevamos a cabo pues a saber lo que había dentro de esa mochila que quería utilizar y alguien seguro que hubiera cogido la sarna.


El paso del río nos dio a conocer una faceta que caracteriza a Tony pues como cordobés de postín nos demostró que es de tierra de secano y al ver el  riachuelo hizo un reúse digno de un mal caballo de salto de obstáculos, bajaba un palmo de agua y quiero recordar que este vadeo otros años llevaba mucho más caudal, en fin, contradicciones de los bikers.

ÚLTIMO CUARTO DE LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA.
La parte final de la ruta nos deparaba otra subida importante y quizás las fuerzas ya no estaban como para tirar cohetes, la afrontamos con celo y desde el principio ya se vieron quienes iban a culminarla en cabeza. En el descanso intermedio en La Tornadiza alguno ya indicaba que se encontraba un poco jodidillo como es el caso de Jaba que nos comentó que las fuerzas le empezaban a abandonar lo mismo que a Ernesto al cual su cara era su mejor espejo y por no decir nada de Isra que tiraba ya menos que una escopeta de corcho. 


La intención era reagrupar de nuevo en El Sillar de Sancho Viejo pero las laboriosas abejas no nos dejaron detenernos en su territorio y no nos quedo otro remedio que tirar hasta el manantial del Arroyo de las Rameras para reponer fuerzas. Un par de picotazos, uno a Javi el de Viniegra y otro a mí fueron los regalos que nos entregaron las dueñas de las colmenas. 

Llenamos los bidones y nos hicimos la obligatoria foto de grupo para a continuación dejarnos llevar por un terreno por pista muy cómodo y que sin apenas dar pedales nos posó en el sendero que lleva hasta el puente del Arroyo de la Rameras por un empinado descenso que nuevamente nos hizo apretar los frenos con ganas para no embalarnos y del cual sería interesante que el amigo Víctor nos diera información sobre los porcentajes que sostiene.


Bueno ya nada más faltaba recorrer el Sendero de la Virgen pero en el sentido contrario al que lo hemos hecho durante todos nuestros tránsitos por este extraordinario parque natural. La verdad es que no tiene nada que ver pues al ser cuesta abajo las piedras se pasan con cierta facilidad e incluso se disfruta muchísimo con la conducción, merece mucho la pena hacerlo y como novedad se puede considerar un éxito.

EPÍLOGO.
Estábamos de nuevo en el punto de partida y lo primero que hicimos fue meter las bicicletas al coche para coger las bolsas e ir a darnos un placentero baño en nuestro particular balneario. Los colegas que no se quedaban a comer se despidieron de nosotros no sin antes tomarse una cañita excepto Igor que no quiso arriesgar lo más mínimo porque tiene que hacer méritos para ganarse el permiso para la próxima aventura.

Chuchi ya en su pueblo se tumbo muy tranquila a tomar el rico sol que para esas horas ya daba gusto su contacto, apenas le quedaban ganas de hablar aunque hay que agradecerle que siempre estuviera haciéndonos compañía.

En el balneario alguno se apaño con toallitas por su pavor al agua natural, otros dicen que se asearon suficiente y otros no quisieron ni tocarla y con las mismas se pusieron la ropa. El resto a la poza y a chapotear como locos aunque vigilando el cauce pues a Toño le cubría entero y teníamos que tener cuidado de que no le pasara nada porque además merodeaba la zona una ballena beluga y le podía haber causado algún indeseado percance.

¡Hala! y ya con la labor hecha a tomar unas cervecitas y marianitos. Advertimos al restaurante de nuestro adelanto horario y en vez de a las tres como habíamos quedado para las dos y cuarto ya estábamos a la mesa.

Qué decir de la jala, pues eso que de lujo. Dalmaú dentro de su candidez pregunto si el bistec era finito y si así era que se lo cambiaran por un solomillo que era más gordito, comimos y bebimos de maravilla y después del ágape nos despedimos en los coches no sin antes citarnos en el Dover para tomar la espuela.


Bueno chavales LA RUTA MÁS BONITA JAMÁS ANDADA se podía dar por concluida y tal y como dice Forest Gump es como una caja de bombones y no sabes nunca lo que te va a tocar hasta que no la haces, una pura sorpresa y unos recorridos inigualables.
Gracias por vuestra asistencia y tened en cuenta que para el año que viene ya tenemos incluso el recorrido casi definido y con un par de detalles estará más que matizado, ya sabéis que tenéis que dejaros un hueco en el calendario.
Solo me queda despedirme como diría el gran Manolo Preciado:
-¡Hasta mañana…canallas!